La columna de hoy fue escrita por el bloguero visitante Jim Davy, asistente de asuntos legislativos aquí en The Education Trust. Jim se graduó de bachiller de la universidad de Duke y recientemente completó su proceso de solicitar a la Escuela de Derecho.
Hace poco emergieron las noticias de que Claremont McKenna College, una universidad privada de artes liberales en California, había inflado artificialmente sus puntuaciones de SAT y sometido las mismas a distintas “listas” de mejores universidades tales como la de U.S. News and World Report. El decano de admisiones, quien también funge como vicepresidente, asumió la responsabilidad por los datos falsos y ha sido removido de su puesto. Los observadores del asunto no salen de su asombro.
En un artículo sobre el escándalo, el New York Times citó a Robert Franek, vicepresidente en el Princeton Review, otra revista que también produce listas jerárquicas de universidades, en su caso una lista que toma más en cuenta las opiniones estudiantiles que la lista de U.S.News. Franek declaró que nunca antes había escuchado de una institución mintiendo deliberadamente sobre sus datos, y añadió que “las universidades tienen una obligación clara para con los estudiantes que se preparan para ir a la universidad: reportar su información honestamente.”
Franek tiene razón. Los estudiantes y sus familias deberían tener acceso a datos precisos sobre las universidades que están considerando, y las universidades tienen la obligación de proveer información verdadera. Sin embargo, la especificidad y pequeña escala de la mentira de Claremont McKenna subraya un hecho importante: las listas se han alejado de lo que debería ser su propósito principal, proveerle a las familias información que verdaderamente los ayude a navegar una de las decisiones más importantes (y costosas) en la vida de un estudiante.
Claremont McKenna infló sus puntuaciones por un promedio de 10-20 puntos. En el 2010, por ejemplo, reportaron su puntuación mediana en el SAT como 1410, cuando el número verdadero fue 1400. Franek explica que aunque la diferencia es mínima, “10 puntos, 30 puntos representan una diferencia importante para un estudiante que no tiene esa puntuación.”
Las puntuationes del SAT se reportan como rangos, y la compañía que prepara el examen, College Board, ha declarado que las puntuaciones generalmente se encuentran en un rango que va de 30 ó 40 puntos por debajo a 30 ó 40 puntos por encima de la habilidad verdadera del estudiante. En un examen con 2,400 puntos posibles, ningún estudiante debería estar tomando decisiones sobre universidades basándose en una diferencia de 30 puntos, o en listas que ordenan la calidad de las instituciones basándose en gran medida en esos números. Hay factores mucho más importantes que deben considerarse al elegir una universidad.
Las puntuaciones del SAT son una herramienta que ayuda a las universidades a organizar a sus solicitantes. No están diseñadas para ayudar a los solicitantes a organizar sus universidades. El dato del rango del SAT no te ayuda a obtener ayuda financiera para pagar la universidad, ni te proporciona consejería académica sólida para que te gradúes a tiempo. No te ofrece servicios de carrera para obtener un empleo después de graduarte, ni te da las herramientas para lidiar con tus préstamos estudiantiles en la adultez. Las universidades pueden proveer esta información para sus solicitantes potenciales, y dos escuelas con la misma puntuación del SAT podrían muy bien variar en su efectividad en estas otras, e importantes, esferas.
Ese tipo de información resulta, al final del día, mucho más importante que saber si una escuela es la número cinco o la 50 en sus puntuaciones medianas del SAT. Padres e hijos deben tener acceso a recursos que les permitan contestar preguntas tales como: ¿Cuán generosa es la ayuda financiera promedio en una institución? ¿Cuál es el precio neto real de su matrícula? ¿Qué proporción de los estudiantes se gradúa en cuatro, cinco y seis años? ¿Cuántos estudiantes fallan en el pago de sus préstamos estudiantiles? ¿Muestra esa institución brechas de logro académico entre distintas poblaciones, tales como hombres vs. mujeres, blancos vs. grupos minoritarios, o estudiantes de familias acomodadas vs. aquellos que vienen de familias de escasos recursos?
College Results Online es un buen lugar para buscar respuestas a esas preguntas. El College Navigator del Centro Nacional de Estadísticas Educativas es otro excelente recurso. Venga de estos o de otros recursos, este es el tipo de información que puede ayudar a los estudiantes a encontrar la escuela que más les conviene. Las listas de “mejores universidades” que dependen en gran medida de las puntuaciones del SAT pueden tener mejor publicidad, pero no atienden algunas preguntas importantes para las familias que exploran universidades posibles. Y hasta tanto estas listas incluyan algunos de los factores que sí importan, deben ser utilizadas con cautela-o tal vez, dejadas a un lado.